EL PROBLEMA NO ES ECONÓMICO. ES POLÍTICO

Según las estadísticas de organismos internacionales, en un mundo con 197 países reconocidos por la U.N, Argentina está entre las primeras 30 economías más grande del mundo según su Producto Bruto Interno.

Este dato da por tierra a los argumentos de que Argentina es un país pobre.

Ahora dejando de lado los aspectos cuantitativos de las estadísticas, y considerando que nuestro país ha sido beneficiado por la Naturaleza con tierras fertilísimas, con energía, con minerales, con ríos, con reservas acuíferas de agua dulce, con riquezas marítimas de su extendida plataforma continental, con atractivos turísticos, genera la siguiente pregunta: ¿Cuál es el problema económico que sufre la Argentina que condena a la pobreza y la indigencia a millones de compatriotas?

EL PODER ECONÓMICO Y ESE OSCURO OBJETO DEL DESEO

ELIMINAR TODO VESTIGIO DE PERONISMO

Cuando el “aluvión zoológico” del 17 de octubre de 1945 dio nacimiento al peronismo, se transparentó el sentimiento de odio que el poder económico destilaba contra todo intento de avanzar sobre sus privilegios.

¿Cuáles fueron las acciones del peronismo que configuraron ese odio?

Mas allá de los errores cometidos por el peronismo en sus gestiones de gobierno, no puede haber dudas que el odio oligárquico fue despertado por sus aciertos y no por sus errores.

POLITICA, PODER ECONÓMICO Y PERONISMO

CARACTERISTICAS y POLÍTICAS DEL PODER ECONOMICO EN LA ARGENTINA

En el territorio que con el paso de los años dio en llamarse República Argentina, el Poder Económico fue actor fundamental de la política.

Desde la incipiente acumulación de riquezas en el periodo virreinal por los miembros de la nobleza española, cuya función era atender las tareas burocráticas del Estado colonial, hasta la diversificación económica de la actualidad (terratenientes, agroexportadores, industrias monopólicas, filiales de multinacionales, sistema bancario) el poder económico en nuestro país ha tenido siempre las mismas características: impulsar un gobierno oligárquico con un modelo económico agroexportador y su sujeción sin dobleces a los intereses económicos extranjeros.

LA RIQUEZA Y EL PODER

LA GUERRA ENTRE ELLOS Y NOSOTROS

En los inicios de la humanidad el sistema económico imperante era la economía de la subsistencia. La humanidad, organizada socialmente en unidades o clanes familiares, relacionaba económicamente a los seres humanos con la naturaleza. Así transcurría la vida, con nuestros ancestros dando sus primeros pasos en el trabajo de conocer, entender y dominar a la naturaleza para ponerla a sus servicios.

Hasta que a alguien se le ocurrió la idea piola de vivir del trabajo de los demás.

LA LAPICERA O EL CONVENCIMIENTO

GESTION NO ES LO MISMO QUE CONDUCCIÓN

En un desafortunado discurso el presidente Fernandez, intentando justificar su accionar político, tergiverso la acción de gobierno del General Perón aduciendo que “El poder no pasa por ver quién tiene la lapicera, sino quién tiene la posibilidad de convencer al otro de llevar a cabo una tarea. Perón nunca necesitó una lapicera”.

En realidad, el pensamiento de Perón respecto al convencimiento por persuasión estaba referido a la forme de predicar ideas para construir una conducción política y de ninguna manera se refería a la gestión de gobierno

PRINCIPIOS DE ECONOMIA PERONISTA

Cuando exprese mi opinión en PERONISMO (sin adjetivaciones) decía «que la palabra “peronismo”, así, a secas, nos debería contener a quienes nos asumimos como continuadores de una gestión de gobierno que fue interrumpida por el golpe de la «fusiladora» y luego por la muerte de Perón…»

En ese entendimiento, mas allá del necesario debate sobre la actualización de instrumentos económicos que, adaptados a un nuevo momento histórico, permitan avanzar en la concreción de un modelo de sociedad basado en la Justicia Social, no podemos perder de vista los principios que permitieron, y permiten, desarrollar una política económica que tengan como objetivo «la grandeza de la Nación y la felicidad de su pueblo»

LA PERSPECTIVA DE CLASE EN LA ECONOMÍA (I)

LA DEGRADACION DEL TRABAJO COMO FACTOR DE PRODUCCIÓN

Cuando los portadores de títulos de Ciencias Económicas hacen público sus saberes, lo hacen aferrados a una matriz que es la relación socioeconómica propuesta por el capitalismo. La inmensa mayoría de estos discursos económicos se centran en explicar la economía desde el punto de vista del capital, buscando crear un sentido en la sociedad que permita naturalizar los beneficios que usufructúan sus dueños.

LA PERSPECTIVA DE CLASE EN LA ECONOMÍA (II)

LOS EXTRAÑOS ARGUMENTOS DE LOS VOCEROS DEL PODER ECONOMICO

La suba de los precios, denominada en lenguaje económico inflación, obedece a una “multicausalidad” que genera que:

  1. Los precios suban por inercia
  2. Los precios suban por expectativas.
  3. Los precios suban por recomposición de ganancias.

Al no ser los precios un cuerpo de materia y al carecer de un sistema cognitivo, es evidente que no podemos analizar sus comportamientos con las leyes de la física ni atribuyéndoles las capacidades de prever razonablemente que un acontecimiento suceda, salvo que intentemos disimular lo más importante dentro de la formación de precios. Si no hay evidencias que demuestren un aumento de los costos, los precios aumentan por una mayor ganancia empresarial. 

DONDE HABITA EL OLVIDO.

GUERNICA, HIROSHIMA Y PLAZA DE MAYO.

A Guernica, al pueblo español que la habitaba, la bombardearon pilotos alemanes e italianos.

A Hiroshima, al pueblo japones que la habitaba, la bombardearon pilotos yanquis.

A Plaza de Mayo, al pueblo argentino que la transitaba en un horario de máxima actividad (12:40 hs), la bombardearon pilotos argentinos tripulando aviones de nuestra propia Marina.

El recuerdo de Guernica esta inmortalizado en una obra de Picasso. A Hiroshima se la recuerda con la Ceremonia Conmemorativa de la Paz realizada todos los 6 de agosto. A Plaza de Mayo le buscan el olvido.

AHORA HABLEMOS DE IMPUESTOS

LOS EMBUSTES SOBRE LA PRESION TRIBUTARIA.

Durante la última década el discurso público argentino, tanto político como económico, tienen como componente principal el odio y la mentira.

Con la complicidad de los medios de comunicación y los periodistas convertidos en operadores pagos, el discurso público busca crear una opinión que naturalice ciertas situaciones. Especialmente las referidas a la economía. Uno de los embustes preferidos, utilizado por el poder económico, y repartido por sus esbirros que operan por los medios, se refiere a la «presión impositiva» que los azota.