LA DEGRADACION DEL TRABAJO COMO FACTOR DE PRODUCCIÓN

Cuando los portadores de títulos de Ciencias Económicas hacen público sus saberes, lo hacen aferrados a una matriz que es la relación socioeconómica propuesta por el capitalismo. La inmensa mayoría de estos discursos económicos se centran en explicar la economía desde el punto de vista del capital, buscando crear un sentido en la sociedad que permita naturalizar los beneficios que usufructúan sus dueños.
Esta naturalización de esos beneficios logra la domesticación de la opinión publica para evitar el debate que se necesita para crear una organización de las relaciones socioeconómicas que propendan a la justicia social.
Es así como el Trabajo pasa a convertirse en el imaginario social en un elemento secundario de la economía perdiendo así su condición fundamental de ser uno de los factores de producción en los procesos económicos de un país.
Ya Adam Smith teorizaba sobre el Trabajo como uno de los factores de producción junto a la Tierra y el Capital. Las teorías modernas agregaron la Capacidad Empresarial como cuarto factor, y algunos autores la reemplazan por el concepto de Conocimiento y Tecnología.
Sin embargo, en los discursos de los encargados de convencer a la sociedad que los privilegios del poder económico son intocables por ser derivados de un orden natural de las cosas, el Trabajo se reduce a ser uno más de los costos de producción, minimizando así no solo su condición de factor de producción, sino de ser el factor primario de producción, ya que sin trabajo nada se puede producir. Porque, incluso los productos nativos de la tierra necesitan ser recolectados por el Trabajo para transformarlos en bienes económicos.
LA PERSPECTIVA DE CLASE DEL DISCURSO ECONOMICO.
Ya degradado el trabajo a su condición de costo de producción, ejemplifiquemos como el discurso económico mayoritario tiene una univoca perspectiva: la de las clases dominantes.
Y para esos ejemplos tomemos lo que hoy es la mayor preocupación de nuestra sociedad, esto es la suba permanente de los precios.
En primer lugar, digamos que el Trabajo, al ser un factor de producción también tiene un precio económico que es el salario. Sin embargo, en el análisis que se intenta hacer sobre la suba de los precios de la economía, el salario queda invisibilizado en su condición de “ser un costo más”.
Así se logra, con la omisión del Trabajo, poder instalar una perspectiva de clase en las explicaciones que solo buscan naturalizar los privilegios del poder económico. ( continúa)