POR QUE VOTO A MASSA

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Entiendo que este título puede generar, en quienes lo lean, distintas reacciones.

Por ejemplo, desde “A quien carajo le interesa lo que votas” hasta “Y… lo votas porque sos peronista”.

También habrá quien quiera saber cómo justifico ese voto.

A todos ellos y ellas les digo que mi única intención es que, leídas estas líneas, pueda contribuir a que ese VOTO, escrito en singular, se haya transformado en el plural VOTAMOS.

Quienes me conocen personalmente o por mis opiniones acá vertidas, no pueden tener dudas: mi identidad política es peronista.

El ideario peronista busca “la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación” y para lograrlo plantea un objetivo; la construcción de una Patria Justa, Libre y Soberana.

Así lo definió, en comunión con el pueblo trabajador, el propio Perón.

Como no reconozco en ningún dirigente ni la estatura intelectual ni la autoridad política de Perón, y como el pueblo trabajador jamás fue consultado para una reformulación doctrinaria, me mantengo fiel a ese cuerpo doctrinario.

Y si, no tengan dudas que mi voto por Massa deriva de mi peronismo.

Pero esa decisión no se relaciona en la seguridad de que con Massa vamos a reiniciar el camino de esa “revolución inconclusa” que tiene pendiente el pueblo argentino.

Tampoco esa decisión está basada en la certeza de que la justicia social, la independencia económica y la soberanía política serán los pilares sobresalientes de su gestión.

Es más, con absoluta franqueza, tampoco puedo precisar que dosaje de doctrina peronista hay en la sangre del candidato.

Sin embargo, hay en la propuesta de Massa una idea de fuerte contenido peronista.

Entiendo, con absoluto convencimiento, que hoy la prioridad de la hora es la reconstrucción de una Argentina devastada en su tejido social por las políticas neoliberales del macrismo y la inacción del gobierno de Alberto Fernández para remediarlo.

Sin reconstruir ese tejido social devastado, todo proyecto político será de una fragilidad tal, que será causal, ante los ojos de la ciudadanía, de un nuevo fracaso de la política.

[Quienes consideramos a la política como herramienta de transformación que mejora la vida de la sociedad no queremos que la sociedad asuma como propio el discurso de la anti-política. Ahora mismo vivimos con un peligro acechante que es la resultante de este discurso.]

Y esa reconstrucción requiere una herramienta, siempre presente en el ideario peronista: la unidad nacional.

Esa unidad nacional ya era convocada por el General en el discurso del 17/10/46 (“Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra la unidad de todos los argentinos”).

Lo reafirmó cuando al regresar de su largo exilio transformó aquel “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista” en un “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino

Y también la invocaba Cristina, cuando al anunciar la fórmula presidencial del 2019, decía “…nuestro pueblo no espera palabras ni discursos huecos y vacíos. Necesita gestos y hechos concretos que den certeza y seguridad a una unidad que comience a ordenarles la vida”

Y de eso se trata hoy prioritamiente: ordenarles la vida a los argentinos y argentinas.

Por eso, mi pertenencia peronista me hace sentir convocado por la propuesta de Sergio Massa de conformar un gobierno de unidad nacional.

Unidad nacional que debe consolidarse en una nueva mayoría que permita generar el consenso necesario para encontrar soluciones a aquello que ha desordenado la vida de nuestro pueblo en lo político, lo económico y los social.

Unidad nacional para desterrar el odio, la violencia y las mentiras de la política, para poner límites al saqueo económico que producen los irracionales aumentos de precios sobre los ingresos fijos de las mayorías populares, para normalizar un órgano de gobierno que bastardea el concepto de justicia, para romper la cadena que Macri puso sobre la Argentina con su endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional.

Y si esa unidad nacional nos ordena la vida como sociedad, generará también las condiciones necesarias para la acción que nos urge: reconstruir la unidad del campo nacional y popular.

Reconstrucción que debe ser iniciada con la reorganización interna del movimiento peronismo para que el pueblo peronista esterilice con su lealtad a los mandatos de Perón y de Evita, la claudicación ideológica de los Schiaretti, los Bordet, los Uñac, los Perotti o los “gordos” del movimiento obrero.

Y cuando tengamos ordenada la vida y reconstruido el campo nacional y popular, entonces seguramente esa nueva mayoría, construida desde la Unidad Nacional que nos propone Massa, podrá encaminarse, sin defecciones ni traiciones, hacia la construcción de la Patria Justa, Libre y Soberana que garantice la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.

Por eso voto a Massa.


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