CARACTERISTICAS y POLÍTICAS DEL PODER ECONOMICO EN LA ARGENTINA

En el territorio que con el paso de los años dio en llamarse República Argentina, el Poder Económico fue actor fundamental de la política.
Desde la incipiente acumulación de riquezas en el periodo virreinal por los miembros de la nobleza española, cuya función era atender las tareas burocráticas del Estado colonial, hasta la diversificación económica de la actualidad (terratenientes, agroexportadores, industrias monopólicas, filiales de multinacionales, sistema bancario) el poder económico en nuestro país ha tenido siempre las mismas características: impulsar un gobierno oligárquico con un modelo económico agroexportador y su sujeción sin dobleces a los intereses económicos extranjeros.
Nuestra historia muestra claramente al poder económico aferrado al modelo agroexportador y aliados sucesivamente a la corona española, luego a la corona británica para, luego de la segunda guerra mundial, subordinarse a los intereses de EE. UU.
Cuando el centralismo porteño impone su hegemonía contra las rebeliones provinciales a partir de la batalla de Pavón, y fundamentalmente con la primera presidencia de Roca, el poder económico triunfante consolida las instituciones que, con su estructura política-jurídica, le garantizara la continuidad de sus privilegios surgidos del modelo económico adoptado para insertarse en la división internacional del trabajo establecido por las potencias extranjeras.
Ese era el proyecto de país surgido de la “Generación del 80”. Proveedor de materias primas a las potencias extranjeras, consumidor de manufacturas importadas, explotación de recursos naturales por empresas multinacionales, con el orden social establecido por las relaciones económicas surgidas de ese modelo: una minoría privilegiada y las mayorías hundidas en la indecencia de la pobreza.
Se hace necesario entender que el poder económico no se manifiesta solamente por sus riquezas materiales. Cito a Juan José Hernández Arregui “Su influencia es impersonal. Penetra como un pólipo todas las instituciones: económicas, jurídicas, educativas, políticas, financieras, religiosas, militares. (…) Empapa con esa espesa red del privilegio a todo el país, desde los docentes que enseñan a los niños criollos la historia que ellos mismo han escrito, (…) la intelectualidad que ha generado la leyenda de la superioridad oligárquica. A través de los diarios oligárquicos con la propaganda armonizada, persistente y monótona como los golpes de un tambor, han construido un estado de conciencia colectivo sobre la supremacía de esa elite” (La formación de la conciencia nacional)
El poder económico tiene espíritu de cuerpo, su experiencia política es múltiple y la negación misma de la improvisación. Su reacción es corporativa cuando ve amenazados sus privilegios y no han dudado un instante en utilizar todas las herramientas a su alcance para defenderlos. Violencia, corrupción, fraude electoral, difamación, mentiras, golpes de estado, fusilamientos, encarcelamientos, son muestras de su voluntad de mantener el control político ante la resistencia popular a como de lugar.
LA IRRUPCION DEL PERONISMO.

Mas allá de los fragotes provocados por rencillas internas de las clases privilegiadas o de las reformas políticas surgidas en los primeros años del siglo XX, entre 1880 y 1943 nada parecía interponerse entre el poder económico y su ambición desmedida de concentrar riquezas. El modelo agroexportador de la economía argentina seguía inalterado. Las políticas de contenido nacional impulsadas por el yrigoyenismo habían sido cortadas de cuajo por las terminales militares del proyecto de país oligárquico, el sector antipersonalista de la UCR estaba integrado a la Concordancia del presidente Justo mientras el radicalismo “alvearizado” se mostraba indiferente a las necesidades populares y el fraude electoral garantizaba la continuidad de los privilegios del poder económico.
Pero ocurrió lo impensado.
El golpe militar de 1943, impulsado por el ala nacionalista e industrialista del Ejercito, puso fin a la “Década infame”, con su fraude electoral, su entrega de rodillas al imperio británico y las indignas condiciones de vida para la gran mayoría del pueblo argentino. Los propulsores del golpe se agrupaban por sus diversas ideologías, destacándose entre ellos una logia denominada Grupo de Oficiales Unidos (GOU) entre los que se encontraba el entonces coronel Juan Domingo Perón.
Ocupando el insignificante, en términos institucionales, departamento nacional del Trabajo, el coronel Perón se sintió interpelado por las necesidades de las masas trabajadoras, tanto rurales como urbanas, generando la génesis del movimiento político de masas más grande de América.
«Si a partir de entonces la política argentina se personificó en un hombre, fue porque ese hombre interpreto y represento la realidad de las clases populares en ese momento histórico del país». (Hernández Arregui)
Y el 17 de octubre de 1945 esas clases populares, movilizadas independientemente de cualquier estructura política o sindical, y ante el horror de la clase social dominante, parieron en la Plaza de Mayo al PERONISMO
Así la irrupción del peronismo en la política argentina hizo saltar por el aire ese andamiaje político-jurídico conque el poder económico buscaba eternizar sus privilegios en detrimento de la dignidad de nuestro pueblo.
Volviendo a términos ya usados por mí, por primera vez Nosotros desalojábamos a Ellos del ejercicio hegemónico de la política.
El movimiento nacional, anti-oligárquico y anti-imperialista sintetizado por el peronismo, pasaba a ser, según John William Cooke, “El hecho maldito del país burgués”.
Y «ese país» comenzaba a demostrar su odio más despiadado hacia el peronismo