
¿Has sentido hablar de la Universidad de St. Gallen, localizada en Suiza?
¿Sabias que anualmente elabora un trabajo analítico llamado «Índice de Calidad de Elites»?
¿Estabas enterado que evalúa a las elites empresariales de 151 paises, incluyendo a nuestra «crème de la crème»?
Te voy a hacer un rápido resumen de ese trabajo, aclarando de arranque nomás, que está insospechado de haber sido elaborado por un comando de intelectuales chavistas-iraníes-mapuches-kirchneristas, adoctrinados en Cuba.
Dicho esto, vamos al grano.
LA UNIVERSITÄT St. GALLEN
La Universidad de St. Gallen es una institución académica suiza, fundada en 1898 y, en la actualidad, considerada una de las mejores escuelas de negocios a nivel mundial. Es parte del mainstream liberal, por lo tanto insospechada de tener sesgos populares, ya sean de izquierda o de movimientos nacionales.
Esta Universidad publica anualmente, desde 2020, el llamado «Índice de Calidad de Elites» (Elite Quality Index, (EQx). Los académicos intervinientes en el estudio definen a las elites como “grupos reducidos y coordinados que gestionan los modelos de negocio que generan mayores ingresos de una economía”.
El “Índice de Calidad de Élites” se prepara con una metodología de análisis que se basa en una amplia cantidad de datos contrastables (148 indicadores económicos, políticos y sociales), recopilados por Saint Gallen de diversas fuentes e instituciones internacionales. El criterio central del índice es el de evaluar a las elites según sean capaces de promover la innovación y la inversión productiva para el desarrollo y aquellas que sólo se ocupan de buscar y capturar rentas sin generar valor.
En la actualidad, el índice abarca a 151 países del mundo.
De esos 151 países y según lo determinado por la ponderación de esos 148 indicadores, la Argentina ocupa el lugar 104. ¿Se entiende?. La posicion ciento cuatro entre ciento cincuenta y un paises.
El informe describe la situación argentina bajo el concepto de «estancamiento hegemónico». Esto significa que el país cuenta con élites influyentes y con alta capacidad de coordinación, pero sus incentivos están alineados hacia la extracción de rentas y la protección de privilegios en lugar de la creación de valor sostenible.
Para la Universidad de Saint Gallen, la creación de valor es, en su informe, un modelo macroeconómico que distingue, claramente, a la generación de riqueza social de su contrapuesto al que llama extractivo de rentas. Postula que las élites de alta calidad impulsan la productividad y el desarrollo en contraposición de las elites de baja calidad sostenedoras de modelos extractivos basados en privilegios, monopolios o capitalismo de amigos.
Para la Universidad de Saint Gallen , la riqueza social (o valor social) no es la simple acumulación de dinero o PBI, sino la creación de bienes, servicios e instituciones que mejoran el bienestar colectivo y multiplican las oportunidades de toda la población.
NUESTRA «CRÈME DE LA CRÈME» EMPRESARIAL
El «Índice de Calidad de Elites» distribuye sus 148 indicadores en 4 grandes áreas de análisis. Tomando las ubicaciones determinada por los ponderadores de esos indicadores, surge en esas 4 áreas el perfil político, económico y social de esta «crème de la crème» empresarial, situada territorialmente en nuestro país ,pero no totalmente integrada por nacionales.
1- PODER POLÍTICO: Significado: Mide la capacidad de las élites para capturar el Estado, influir en las leyes y diseñar las regulaciones del mercado laboral y corporativo a su favor.
Posición de Argentina: Puesto 39, un puesto alto en poder político, lo que significa un gran nivel de influencia y mayor control sobre las decisiones del Estado.
2-PODER ECONÓMICO: Significado: Evalúa el nivel de dominio corporativo con la concentración de las grandes firmas en los mercados locales.
Posición de Argentina: Puesto 60: Refleja mercados internos con una alta dominancia de firmas establecidas y una fuerte concentración de la riqueza.
3-VALOR POLÍTICO: Significado: Mide el impacto real de las políticas públicas del Estado sobre los ciudadanos. Analiza si la recaudación de impuestos, los subsidios y la distribución del ingreso generan bienestar social.
Posición de Argentina: Puesto 89: Evidencia que el gasto público histórico, la ineficiencia institucional y las distorsiones impositivas (como la excesiva carga sobre el consumo y la baja carga sobre patrimonios) terminan destruyendo o licuando la calidad del valor social.
4-VALOR ECONÓMICO: Significado: Evalúa el rendimiento de los mercados de bienes/servicios, capitales y trabajo. Mide si la economía produce innovación y progreso general o si genera inestabilidad, inflación y destrucción de capital humano.
Posición de Argentina: Puesto 137: Es el peor indicador del país. El desplome drástico hasta el fondo de la tabla demuestra la total incapacidad del sistema económico para traducir los recursos, el talento humano o la influencia de sus sectores dominantes en un desarrollo productivo sostenible para el resto de la población
Tomando algunos indicadores importantes tenemos en «Tasa de Inversión y Formación de Capital» y en «Controles de Capital y Restricciones Cambiarias» que nuestra elite empresarial se hunde por debajo de la posición 140, y en el ítem «Fuga y Desajuste del Capital Humano», que analiza la fuga de cerebros y la creación de empleo juvenil se sitúa en la posición 114.
Pero eso no es todo. Al analizar la utilización de su influencia política (puesto 39) y económica (puesto 60) el análisis sitúa a nuestra elite empresarial en la cima de la calidad institucional negativa: en «Capitalismo de Amigos» queda ubicada en la posición 7 y en «Firmas Oligopólicas» en el puesto 12.
El modelo de Saint Gallen expone que el problema argentino no es la debilidad de sus actores dominantes (puestos 39 y 60 en Poder), sino que sus incentivos están totalmente desconectados del bienestar general (puesto 137 en Valor Económico). El poder acumulado se usa predominantemente para blindar privilegios sectoriales antes que para arriesgar capital en inversiones de largo plazo, y del análisis detallado del reporte surge que el país se hunde hasta el fondo absoluto de la tabla global (los puestos más bajos entre las 151 economías) en indicadores claves vinculados a la macroeconomía, el comercio exterior y el capital humano.
En los primeros lugares del ranking de elites figuran Singapur (1), EE UU (2), Japón (3) y Suiza (4) y otras 26 denominadas «Elites de Calidad Muy Alta»
Entre las «Elites de Calidad Media-Alta» aparecen las primeras latinoamericanas como Chile (32), Uruguay (47) y Brasil (54), a quienes llama «lideres regionales».
Y entre las «Elites de Calidad Media-Baja y Rezagadas» aparecen Perú (61), Paraguay (73), Rep. Dominicana (74), México (84), Colombia (97) y la «crème de la crème» empresarial argentina en un significativo lugar 104, luego de haber perdido 34 lugares desde 2024.
Hasta aquí, lo expuesto surge de la fuente utilizada, Elite Quality Index (EQx) / Universität St. Gallen / edición EQx 2026.
Lo expuesto, que no es otra cosa que un resumen lo mas literal que me permitió el traductor utilizado, es un gran desafío para intelectuales, economistas y políticos, incluso auto-percibidos nacionales y populares, el seguir manifestando absurdos argumentos para quitar de la visibilidad social la responsabilidad que tiene esta «crème de la crème» empresarial sobre las situaciones políticas, económicas y sociales que hemos vivido y que estamos viviendo como sociedad.
Ellos no son las victimas de los vaivenes políticos ni de las «arbitrariedades del populismo». Por el contrario, son los impulsores de esos vaivenes con los que logran retrotraer todo avance popular en derechos políticos, económicos, sociales y culturales logrado por el pueblo y a través de gobiernos nacionales y populares.
Entonces volvamos a decirlo claramente: esta oligarquía explotadora y entreguista, diversificada en nuevas corporaciones económicas, con su permanente alianzas extranjeras, ubica a sus representantes en los tres poderes de la Republica para construir un país sin impuestos, sin trabajadores sindicalizados y sin un Estado con capacidad para regular y controlar. Y ese país tiene un único objetivo de clase: concentrar poder y riquezas.
Sin importarles la disolución nacional, la fragmentación social ni la soberanía sobre sus recursos naturales.
Están en eso, y también estarán para lo que se viene,,,, bueno para lo que se viene «Fijate de qué lado de la mecha te encontrás»
Abrazo y hasta pronto.
Les dejo la canción que escuché mientras revisaba este escrito.
Posdata: La «crème de la crème» define a los grandes empresarios corporativos, y no involucro a pequeños y medianos empresarios relacionados con el mercado interno, aunque muchos de estos, casi todos, aceptan ligeramente las normas paradigmáticas de esta elite. (Por ejemplo disponer sus márgenes de ganancias en función de la equivalencia dólar).