
Bien, han transcurridos algunos días del proceso electoral, donde una minoría del 27% de enlistados en el padrón, empoderados por el 33% de los ausentados y ausentadas , decidió lo que decidió. Con calma y bajo el precepto de que «la única verdad es la realidad», intentare expresar unas modestas reflexiones.
«No hay derrotas definitivas ni triunfos eternos» decía Néstor Kirchner, frase que se potencia cuando estamos ante los resultados de una elección intermedia. En estas convocatorias electorales la gente emite su voto expresando su opinión sobre una gestión recién empezada. En cambio cada 4 años en compulsas presidenciales la opinión que se expresa electoralmente es si renueva el contrato o despide a los responsables de esa gestión. Entonces vamos por lo importante, que en este caso no es analizar el triunfo del mileismo, sino empezar a poner negro sobre blanco los porque de la derrota de quienes tenemos el ADN identitario en el campo nacional y popular representado por el cuerpo doctrinario del peronismo.
EL AUSENTISMO
Es obvio que esos casi 12 millones de argentinos y argentinas que eluden su responsabilidad política ausentándose de la participación electoral, no son convocados por ningún espacio político. Por ninguno.
Al ganador eso no le mueve un pelo, gano las elecciones. Con 6 puntos porcentuales por abajo del porcentaje de los ausentes, pero ganó.
Si nos debe preocupar a los derrotados, porque el peronismo con sus 8.4 millones de votos no interpelo ni a ese 33% ausentado ni a los sufragantes de otros espacios. Lo dejo bien claro: de los 36 millones de inscriptos en el padrón el peronismo, en este 26 O, no convocó a 28 millones de ciudadanos y ciudadanas. A 10 de esos millones no los va a convocar nunca, ya que son «Los Dueños», sus operadores y los Tío Tom de nuestra sociedad, pero no convocar a los otros 18 millones? Punto y a otra cosa.
LA CRISIS DEL SISTEMA POLITICO
No tengo dudas que ese ausentismo, con tendencia creciente, expresa claramente a quienes no se sienten incluidos por los actores del sistema político argentino. Han sido defraudados en sus expectativas generadas por anteriores procesos electorales y optan por no ser parte activa en lo que imaginan una nueva experiencia frustrante. El contrato social de los espacios políticos con la ciudadanía, expresado en las plataformas electorales, paso a ser una enumeración de vagas expresiones de aspiraciones. «Pobreza cero» o «Frenar a Milei», para citar solo dos ejemplos, sin una mínima explicación de los hechos a desarrollar para concretarlas, son muestra cabal de esas vagas expresiones de aspiraciones.
Y entonces ocurre que a los actores principales del sistema político, esto es el pueblo, no se les ofrece ideas y/o propuestas que los interpelen e incentiven a su participación, sino que terminan seleccionando personas. Personas con imágenes producidas por el marketing que llevan a cabo los medios de comunicación monopolizados y la judicatura que encabeza esta horrible Corte Suprema. En esa tarea conjunta, que ya nadie puede negar, te inventan un candidato y te destruyen otro, en función de la predisposición que tengan a aceptar o a cuestionar un estado de cosas impuesta por el Poder Económico.
Entonces ocurre lo que normalmente ocurre en un ser humano cuando no sabe para que hay que hacer tal cosa: no la hace. Por supuesto que si no sabe para que votar a un candidato o espacio político va a tener una sola decisión: no vota.
Les pongo un solo ejemplo de como se degrada el sistema político. Cuando nuestro voto integra la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación, lo hace con «representantes elegidos directamente por el pueblo de las provincias, de la ciudad de Buenos Aires, y de la Capital en caso de traslado, que se consideran a este fin como distritos electorales de un solo Estado» (Art.45, CN). Va de suyo que si son elegidos por el pueblo, los diputados nacionales son representantes del pueblo en el Estado Nacional. ¿Del pueblo? O son representantes del Gobernador de su provincia? Y ahí aparece el cuentito de «hay que defender los intereses de la provincia». La traducción correcta de ese «hay que defender los intereses de la provincia» es la defensa de los intereses del gobierno de la provincia. Y entonces no dudan, a cambio de una partida presupuestaria que permita una obra publica o la autorización para tomar un crédito en divisas, terminan avalando decisiones que ajustan a todos aquellos cuya actividad económica depende de las políticas que no son del gobierno provincial sino que provienen del gobierno nacional y que también son habitantes de la provincia cuyos interés dicen defender. Me refiero a empleados y jubilados de la Nación, empleados de emprendimientos privados, constructores y laburantes de obras publicas nacionales, personal y estudiantes de educación superior, pequeños y medianos emprendimientos industriales y comerciales, todos ellos afectados por decisiones nacionales y avalados por los supuestos representantes del pueblo que los voto, pero que toman la decisión de representar los intereses «de la provincia». Los diputados de Córdoba deberían explicarles a los cordobeses jubilados de la Anses, porque los sacrifican a cambio de recuperar fondos para los jubilados provinciales. Por ejemplo nomás.
Y me aventuro a dejar escrito esto: el presupuesto 2026 presentado por el Ejecutivo y que no prevé, entre otras varias cosas, el cumplimiento de las leyes de emergencia pediátrica, de emergencia en discapacidad ni el financiamiento universitario, como tampoco una recuperación de los montos jubilatorios ni la mas mínima explicación sobre nuevas deudas, swap y demás contubernios con la Metrópolis, será aprobado con votos de estos «defensores de los intereses de las provincias». Anotenlo.
TELEFONO PARA VOS, PERONISMO
Ahora bien, si la crisis del sistema político sería uno de los promotores del ausentismo, también debemos hacer referencia a que, con su presentismo, amplios sectores de trabajadores, de ciudadanos pobres, de jubilados ajustados y apaleados, de comerciantes e industriales al limite de su extinción, tienen una conducta electoral propia de las victimas que facilitan las tareas de sus propios victimarios, al avalar a quienes van a desarrollar políticas contrarias a sus intereses.
Y estos intereses los situaban en un espacio nacional y popular que, por la propia historia de su origen, debe representar el peronismo. Pero la realidad nos esta diciendo que se alejan del peronismo. Porque el peronismo no puede representarlos. O no quiere.
Y acá debo comenzar a ser claro con lo que quiero expresar. La base popular del peronismo, ese núcleo duro del 30/35 % de electores. no puede porque gran parte de la dirigencia no quiere.
Y ese «no quiere» tiene explicaciones.
La domesticación que ha logrado enclavar el Poder Económico en la dirigencia peronista es notable. Tenemos un par de ejemplos de esto.
Uno de estos ejemplos es la aparición del «fuego amigo» desatado sobre Cristina, corolario de la ausencia de defensa que le brindaron ante la infame persecución judicial que termino condenandola sin pruebas en el trascurso de un mamarrachesco juicio.
Abro paréntesis [Si el peronismo hubiera defendido a Perón de la persecución política, mediática y judicial que sufrió, de la misma forma que defendió a Cristina, no tengo dudas que el General hubiera muerto exiliado en España] Cierro paréntesis
Y ese anti-cristinismo no surge de conductas o errores cometidos por la ex-presidenta (que los tuvo), sino que se pretende marcar un distanciamiento de las posiciones políticas que encarna Cristina buscando de esa manera crear la imagen de un «peronismo blanco» que no va a confrontar contra los privilegios de «Los Dueños». Es el «volveremos para ser mejores» del albertismo y su Grupo Callao, concepto que, tengo la percepción, esta reviviendo con otro ropaje y en otros territorios, lejos del bar del que tomaron su nombre
Otro claro ejemplo es la metodología del parcelamiento, que ha convertido al movimiento peronistas en un rejunte de estancias chicas, que con la denominación de Partido Justicialista, agrupa a gobernadores e intendentes, generadores de la falsa idea de que pueden gestionar sus territorios sin importar la matriz política, económica y social impuesta desde la Nación. Solo con la concepción de un «cuentapropista» de la política se puede creer que van a desarrollar un territorio sin integrarse a un modelo de desarrollo nacional.
Otra de las estancias chicas conformadas bajo el escudo protector de definirse «peronista» es el gremialismo que, de ser la columna vertebral de un movimiento político se ha trasformado en un conglomerado de meros gestores de salarios y de condiciones de trabajo, como si el contexto de la matriz nacional no tuviera nada que ver con la vida digna de un trabajador/trabajadora, en actividad o pasividad. No tiene futuro un movimiento obrero que no defina en que modelo de país encontrará su dignidad laboral, económica y social, como supo definirse en los documentos de La falda, de Huerta Grande, del 1 de mayo de 1968 y los 26 puntos del ubaldinismo.
No puedo estar errado en lo expresado en este párrafo cuando el gobierno, el que va a fondo contra los derechos laborales y sindicales, expresa «sentirse cómodo y conforme con la nueva conducción, ya que con la CGT estamos hablando todo el tiempo», haciendo referencia a los nuevos Gaby, Fofo y Miliky.
Abro paréntesis [El nuevo triunvirato cegetista esta integrado por Jorge Solá , avalado por Daer; Cristian Jerónimo, impulsado por Gerardo Martínez; Octavio Arguello, hombre de Moyano. Y no quiero olvidarme: de adjunto sigue Andrés Rodríguez] Cierro paréntesis
Luego, la claudicación de una dirigencia política y sindical del «peronismo que no será» posibilita tener los tres poderes de la Republica capturados por el Poder Económico, la economía al servicio de los intereses de las corporaciones que nos colonizan, una distribución del ingreso que lo concentra en minorías y condena a las privaciones y a la pobreza a la grandes mayorías, los recursos naturales hoy en su máximo nivel de entrega instrumentada por el Regimen de Incentivos de Grandes Inversiones (RIGI) y la conciencia política de la sociedad desvanecida por fake news, falseamientos de la historia y discursos económicos que la condenan a expresarse envuelta en ingenuidad, indolencia o ignorancia.
Mientras el peronismo, como abanderado del campo nacional y popular se siga negando a poner en debate el modelo de país enmarcado por la justicia social, la independencia económica y la soberanía política, sin expresar claramente para que se va a luchar y contra quienes será esa lucha, asumamos que cada vez serán mas los ciudadanos y ciudadanas que expresaran, con su voto o su ausentismo, el alejamiento de un espacio político que se extinguirá porque al negar su esencia revolucionaria NO SERÁ.
Y las generaciones del futuro tendrán a ARGENTINA como sinónimo de la palabra COLONIA.
Abrazos y hasta pronto.
Les dejo la canción que escuche mientras revisaba este escrito